¿Qué ocurrió con el «Concorde» Americano? Boeing 2707

Un avión americano de transporte de pasajeros supersónico, ¿Has escuchado sobre el? Probablemente no conozcas la historia detrás de este ambicioso proyecto ¿Por qué nuca llego a volar?

Para comprender bien la historia de este avión primero debemos entender los acontecimientos del mercado aeronáutico. En noviembre de 1962, para sorpresa de la mayoría, el proyecto Concorde fue anunciado. En aquel entonces se pensaba que el futuro de la aviación comercial seria el vuelo supersónico, parecía que los europeos tendrían una amplia ventaja y serian líderes en el desarrollo.

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Días después de que el anuncia del Concorde haya sido realizado, Najeeb Halaby, el director de Administración Federal de Aviación (FAA por sus siglas en ingles), envió una carta a John F. Kennedy sugiriendo que si Estados Unidos no inicia inmediatamente su propio proyecto de transporte de pasajeros supersónico el país podría perder alrededor de 50.000 empleos, $4MM (cuatro mil millones) en ingresos, y $3MM (tres mil millones) en capital de aerolíneas locales recurriendo a proveedores extranjeros.  

El gobierno de Estados Unidos empezó a tomar muy enserio la carrera aeronáutica cuando Pan Am había anunciado que estaría interesado en la adquisición de aeronaves supersónicas europeas (Concorde), de hecho, la competencia de Pan Am, TWA, había ordenado el Concorde, pero esa compra fue cancelado debido a la bancarrota de la empresa.

Kennedy había introducido el programa “The National Supersonic Transport” en 1963. El programa tenía como prioridad ayudar a financiar en el desarrollo de una aeronave supersónica para así mantener al país norteamericano como líder del mercado aeronáutico.

En el mismo año fue emitido un reporte de la FAA sobre las recomendaciones de las características que debería tener la aeronave norteamericana para poder ser competitiva en el mercado:

  • Velocidad de vuelo en crucero de entre 2.2 – 3 Mach.
  • 2.400 Millas de alcance, con el fin de operar dentro el mercado doméstico.
  • Una capacidad de pasajeros mayor a 150.
  • Costo de operación de vuelo similar a aeronaves de vuelo subsónico (jets convencionales).

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Se creía que no era posible desarrollar/construir una aeronave de vuelo transatlántico, con el desempeño mencionado en el párrafo anterior, capaz de alcanzar a la introducción del Concorde, como resultado se abandonó el mercado de vuelos transatlántico. A pesar del cuestionamiento hacia los requerimientos técnicos y la extrema negativa sobre los reportes de viabilidad económica, el proyecto reunió fuerte respaldo por la industria y la FAA.

Los mayores fabricantes norteamericanos (Lockheed, North American Aviation y Boeing) se embarcaron en una ambiciosa competencia de desarrollo, tomando las recomendaciones de la FAA como objetivos, Después de varios años de evaluaciones el modelo elegido fue el propuesto por Boeing, fue nombrado como Boeing 2707.

La aeronave introdujo un montón de retos técnicos que requerían de soluciones radicales. Como la mayoría de aviones de transporte de pasajeros supersónico, la forma del Boeing 2707 era increíblemente estilizada y simplificada, para así poder reducir la resistencia producida en vuelo a muy altas velocidades. Como característica muy llamativa, este diseño contaba con una geometría variable del ala ¿Qué quiere decir esto? La aeronave usaba la configuración de alas desplegadas para operaciones de vuelo a bajas velocidades, como en operaciones de despegue y aterrizaje. Para operaciones a velocidades supersónicas las alas adoptaban una posición más replegada, aumentando así el aflechamiento, para contrarrestar la inmensa cantidad de resistencia producida por el vuelo sónico.

El Boeing 2707 seria propulsado por cuatro motores a reacción instalados con postquemador (más conocido como afterburner), posicionados en la parte posterior de la aeronave con el fin de contrarrestar los efectos producidos por el calor generado por los motores. Esta configuración hizo que la aeronave sea muy pesada en la parte posterior, como solución se instaló un set adicional de tren de aterrizaje para aumentar su estabilidad en la superficie.

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Otro problema que se presentaba era el calor generado en el exterior de la aeronave debido a la fricción con el aire a altas velocidades, esta temperatura podía exceder ampliamente los 100°C. La alta temperatura suavizaría el aluminio de exterior de la aeronave, que era el material seleccionado inicialmente, entonces Boeing tuvo la necesidad de construir el fuselaje de Titanio, el mismo material que se usó en la fabricación del SR-71 Blackbird.

Un dato curioso sobre esta aeronave es que las ventanillas de pasajeros tenían solo 15 centímetros de largo, esto es debido a que al volar a mayores altitudes que avión de transporte de pasajeros, el diferencial de presión que debía soportar la aeronave era mayor. Afortunadamente no estaba todo perdido para los pasajeros, el B2707 estaba pensado para tener incorporado un sistema de entretenimiento abordo, toda la cabina de pasajeros contaba con televisiones.

Boeing estaba confiado de la aeronave estaría lista para mediados de la  década de 1970, sin embargo, no dejaban de encontrarse con problemas. La aleación de titanio resultaba ser muy difícil de trabajar y el mecanismo que permitía cambiar la configuración de las alas era extremadamente complejo y pesado, viéndose forzados los ingenieros a volver a la mesa de dibujo para realizar cambios significativos, rediseñando las alas de la aeronave adoptando el diseño de ala delta, como también tenía el Concorde. Lamentablemente para el proyecto el mayor problema no era ese.

El vuelo realizado a velocidades supersónicas produciría ondas de choque a lo largo de todo el recorrido supersónico, algo que era muy tomado en cuenta en vuelos transcontinentales. Para averiguar qué tan tolerable eran los efectos de las ondas de choque para las personas se llevó a cabo un experimento realizado por la FAA y la Fuerza Aérea. La prueba fue realizada con un Bombardero XB-70 (imagen inferior) volando cerca la ciudad de Oklahoma, resultando en más de 15.000 quejas por parte de los residentes y más de 5.000 reclamos por daño a la propiedad, se tuvo de finalizar la prueba de manera prematura.

Los requerimientos de desempeño nunca pudieron alcanzarse, sumados al surgimiento de un movimiento anti vuelo súper sónico y a los problemas económicos que acontecían a inicios de 1970 el programa del Boeing 2707 se volvió rápidamente tema político contencioso. Finalmente, en 1971 el senado de los Estados Unidos rechazo continuar financiando el proyecto y el B2707 murió oficialmente. Dos años más tarde, la FAA prohibió todos los vuelos supersónicos sobre territorio estadounidense debido a preocupaciones por los efectos producidos por la onda de choque, esta prohibición resulto impactar negativamente el mercado potencial del Concorde.

Artículo redactado por: Rafael Paccieri F.

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